sábado, 29 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
CEGUERA ANTE LA COMPLEJIDAD DE LO REAL
La complejidad representa un esfuerzo mas en la vida cotidiana del ser humano, muchos de nosotros tenemos la necesidad del orden, quizá en situaciones de orden físico esto resulte bueno, pero en cuestión de conocimiento el luchar por un orden a lo mejor no resulte de lo más favorable.
Edgar Morín nos habla de una complejidad como un tejido, como un conjunto de constituyentes heterogéneos, asociados y por lo tanto inseparables.
Hoy en día la mayoría de los ciudadanos en México por lo menos recurrimos a los medios de comunicación para enterarnos de lo que pasa, hablaré principalmente de la televisión, enfocándome a los noticieros, que navegan con la bandera de verdad.
Día con día ocurren sucesos importantes, sucesos que son capaces de generar estragos a largo plazo o sucesos mucho más importantes de lo que se habla en televisión, atrás existe un sinfín de enramados que dan lugar al hecho, instituciones relacionadas que imprimen suma importancia en el suceso, y en los medios simplemente se menciona lo visible haciéndole creer al espectador que eso es lo único importante.
Ante la impotencia de no tener las armas para investigar y buscar la verdad no nos queda más que la cómoda opción de conformarnos y peor, volvernos ciegos ante esta situación.
Parece que los medios juegan con nuestra mente y nuestra memoria, nosotros nos prestamos al juego, Comemos y bebemos mentiras día a día gracias a que no somos capaces de ver la complejidad de la realidad, sinceramente el pensar un poco mas allá resulta fastidioso por aquello del Narcisismo del que habla Lipovetsky, estamos preocupados por estar bien nosotros solamente, nos encerramos en el culto al cuerpo y el bienestar propio; si esto es así ¿para qué queremos saber que pasa con la realidad en la que al final de cuentas convergemos todos?, en nada pensaran algunos y algunos otros (minoría me atrevo a pensar) opinarían que seria de gran importancia pues no estaríamos sometidos a un director editorial o a un líder de opinión.
La complejidad sin lugar a dudas nos abre un mundo lleno de desorden, ambigüedad y de incertidumbre según Morin, pero nos premia permitiéndonos generar opinión, nos remite a un pensamiento critico, libre de lineamientos, una concepción diferente y si el trasfondo es verdadero el conocimiento también lo será.
Así pues contrastaré no sólo a la televisión con la complejidad si no iré mas allá tratando el tema del telediario.
La ideología del telediario me parece un claro ejemplo de la inteligencia ciega, pues este es un espacio de televisión que goza de grandes audiencias, son un objeto muy codiciado por el mundo de la política y la publicidad, debido a la gran capacidad que tienen para vender productos e ideas. El telediario opera bajo ciertos lineamientos que le permiten generar y mantener a su audiencia como es que tienen que tener una duración máxima de 30 minutos para captar la atención del espectador y debe forzarle a verlo completo.
Para cumplir estos dos requisitos, el teleperiodista debe ser breve pero interesante, sencillo (para que toda la audiencia lo entienda) y didáctico. Todo esto hace que el tratamiento que se dedica a los acontecimientos sea demasiado superficial. Las informaciones seleccionadas son simplificadas a frases-claves que insisten en un hecho dominante.
El telediario, en definitiva, ofrece la noticia como un espectáculo. La fragmentación de las informaciones, además, provoca que el espectador se distraiga y se entretenga. Como consecuencia, aparecen dos tipos de telediarios: los que ofrecen las noticias muy fragmentadas, como estereotipos, sin explicaciones, y los que tienen secciones que tratan temas con profundidad pero de forma visual.
Pero las imágenes no pueden representar la complejidad de un acontecimiento ni representar hechos serios. Por lo tanto, éstos se basan en lo visual tratando temas superfluos, dándoles mayor importancia de la que tienen realmente y creando recreando en el televidente el efecto narcotizante, un supuesto orden el la información, orden simple que deja en “claro” sólo una perspectiva del tema.
Así pues la simplicidad de nuestro pensamiento esta determinado por un inmenso mundo complejo donde intervienen miles de factores, miles de enramados que lo único que buscan quizá sea solo manejar nuestro pensamiento por medio de lo simple para lo simple.
Morin Edgar, “Introducción al pensamiento complejo”.
Ignacio Ramonet, “la tiranía de la comunicación”, ed. De bolsillo España 2002
Mi problema es el siguiente:
Siguiente porque los anteriores han sido suprimidos ante al actual, aunque cabe señalar que los anteriores brotan de vez en cuando en mi mente, mandando al siguiente, ósea al actual , a la categoría de suprimidos.
Pero iré directo a mi problema: el siguiente o el actual o como quiera llamarlo, ese que a veces es reprimido, para que me entienda.
Bueno, pues resulta que a veces suelo mezclar dos realidades, es como si viviera en el pasado pero cuando lo pienso, pienso en el presente y algunas otras veces planeo el futuro pero, ¿esta usted de acuerdo que sigue siendo presente?; yo trato de comprenderlo pero, a veces, camino hacía atrás para poder ubicarme y algunas otras veces corro demasiado rápido para alcanzar eso que llamamos futuro.
Después de todo los pies se me enredan, tropiezo, caigo y me doy cuenta de que el dolor no es pasado , ni futuro, quizá ni presente porque para cuando recapacito , se ha vuelto pasado…
Estoy un poco confundida… ¿puede usted ayudarme?
El hombre unidimensional y la ética de la liberación
Viviendo dentro de una civilización industrial avanzada, en donde los estereotipos nos bombardean día a día y en donde el trabajo embrutecedor es la filosofía de todo individuo, realmente no queda espacio para la libertad y la satisfacción de necesidades verdaderas.
Marcuse nos introduce en una lectura en donde nos muestra la incapacidad del ser humano para ejercer su libertad, no culpando directamente al individuo sino argumentando que esto es resultado del mero sistema capitalista y la sociedad tecnócrata de la cual nos habla Dussel, en donde el individuo sólo es utilizado como un recurso humano sustituible y es cosificado. Y es que es difícil escapar de esta estructura que reprime la inconformidad de la ética humana, convirtiendo el diario vivir del ser a un cuento dirigido por una moral que oprime la voluntad y el reconocimiento en sí mismo del individuo, que priva la independencia del pensamiento autónomo, es decir, el ser humano está sujeto a las exigencias económicas y políticas de la sociedad industrial contemporánea, convirtiendo de esta manera las necesidades humanas en intereses creados que oprimen y reprimen la oposición efectiva contra el todo.
Las necesidades, la satisfacción y la intensidad humana, ya no es asunto meramente biológico, resultan pre-condicionadas por este gran aparato contemporáneo, en donde la libertad de elegir entre un producto u otro ya no se le puede llamar libertad sino sólo elección. Por ejemplo, podemos decir que somos libres de amar, pero realmente ¿qué tan libres somos? Si el amor se piensa y se mide en cantidad, posición y posesión, no alejado de la soberbia inconmensurable del mercado.
La necesidad de amor y protección resultan ser para mi necesidades verdaderas que pueden satisfacerse con el solo cuerpo y mente humana, pero gracias a este sistema, esta necesidad verdadera se reemplaza por una falsa necesidad, en donde el querer y proteger se mide a través del despilfarro de dinero.
Los controles sociales que manipulan las mentes y hasta los instintos humanos, terminan por convertir lo superfluo en necesidad, las personas como bien dice Marcuse se reconocen en sus mercancías y entonces la negativa intelectual y emocional a “seguir la corriente” aparece como un signo de neurosis e impotencia, limitando a la sociedad a un estilo de mimesis, en donde el individuo se identifica no como (individual) sino como parte de un todo unidimensional, lo que provoca en este un pensamiento y conducta unidimensional, una falsa conciencia que termina por adentrarse en el ser como una verdadera conciencia.
Una posición demasiado marxista, pero que encuentra referente en la realidad es la siguiente:
“El progreso científico y técnico, se convierte en un instrumento de dominación” es decir, la sociedad industrial que hace suya la tecnología y la ciencia se organiza para el cada vez más efectivo dominio del hombre y la naturaleza.
Debe entonces existir una ética de la liberación según Dussel, en donde el ser humano se preocupe por su dignidad, misma que ha sido destruida por el totalitarismo.
Habrá entonces que hacer una división y una elección entre ética y moral que nos puede ayudar a comprender el tema central de Dussel: “la libertad del oprimido”.
Según Dussel, el hombre unidimensional que se encuentra inmerso dentro de la sociedad industrial contemporánea, se mueve entre los límites de la moral, es decir entre conductas vigentes, establecidas, dominantes y hegemónicas, moral que se encuentra sujeta al contexto donde se desarrolle el individuo, pues cabe mencionar que la moral es relativa y cambiante, según los intereses de los que disponen lo que se debe hacer y no, es más no vayamos lejos, la moral es diferente entre familia y familia.
La ética en cambio es una y absoluta, sus principios son validos en todas las épocas, pero no se confunda con lineamientos fríos, al contrario, los sujetos éticos pretenden tomar como norma el derecho a vivir, reproducir y desarrollar su vida con libertad, misma que se extiende hasta donde inicia el respeto del otro.
La ética es como todo, una lucha de opuestos, la ética en su lado positivo, reconoce al otro como otro, le otorga calidad de persona, cosa que no sucede en la realidad totalitaria en donde el ser humano es cosificado.
La ética funge como aparato crítico, ya que hace frente a la moral pues esta moral niega toda regla y comportamiento opresivo frente a otro.
La libertad del oprimido no sólo es cuestión de estado ni de nación, es cuestión individual interpersonal e intrapersonal, en donde demos libertad ética a nuestro propio pensamiento y demos libertad al otro SER HUMANO, para brindarle la capacidad de inconformidad y lucha por su propia identidad.
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