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Muchos opinamos acerca de los beneficios que te puede otorgar adquirir este o aquel producto, este o aquel pantalón de marca, consumir este o tal aceite, manejar este o aquel automóvil, quizá le diferencia vaya mas allá de los materiales utilizados en su preparación, quizá me atrevo pensar, que se trate mas de estrategias publicitarias que nos venden un estilo de vida.
Pareciera que todos los productos del mercado se encargan de mostrarnos la solución a nuestros problemas y nos permiten tener una mejor calidad de vida, Instalando el termino calidad a “vivir bien” lejos de toda preocupación y lejos de la burla que provoca el no tener cierto estatus dentro de la realidad, realidad misma basada en la gran esfera constituida por la sociedad de consumo.
Actualmente podemos vernos bombardeados por infinidad de mensajes creativos que nos invitan a consumir, consumir y consumir mas productos de índole transnacional, y parece ser que esta intención llega a tener el efecto deseado en el estado de Oaxaca, no precisamente sólo en este, pero pienso que podría hablar abiertamente de algo que vivo día a día, algo a lo que yo también al igual que muchos estoy expuesta.
Oaxaca es un estado muy pequeño, existen solo dos plazas importantes en donde los fines de semana sueles encontrar a un mundo de conocidos, es fácil saber en donde puedes encontrar a las personas que conoces pues las opciones de distracción son muy pocas, pero a pesar de esto las grandes empresas ven en Oaxaca, un gran mercado fácil de persuadir, ¿Qué mas puede pedir una empresa transnacional que esto?
Casi en su totalidad, estas empresas buscan implementar dentro de una entidad un estilo de vida “bien”, una moda, facilidades, venden estereotipos, mismos que no tienen nada que ver con la imagen del clásico Oaxaqueño, en donde los rasgos de nuestra cultura se ven desplazados por grandes anuncios, exhibiendo a la clásica imagen cosmopolita y anglosajona.
Gilles Lipovetsky nos hablaba de una hipermodernidad en donde se da lugar al hipersconsumismo, en donde este tiende a ser el arte de plusvalía mas interesante del siglo, plusvalía basada en el mero sistema capital, y es que ahora pareciera que nosotros también somos una mercancía que se publicita en cibermedios, y vendemos nuestra imagen antes los demás, nos tomamos la mejor foto, la mejor pose, el mejor peinado, el mejor maquillaje y subimos nuestra mejor cara a portales dedicados a las sociedad virtuales, ¿ a caso no estamos haciendo uso de la publicidad? Y, ¿a caso no estamos siendo parte de este gran mercado capitalista?
Pienso que es fácil persuadir al Oaxaqueño por muchas razones.
Primero , estamos expuestos a un gran etnocentrismo, que se encarga de vulgarizar nuestras raíces, nuestra cultura, en donde se nos muestra dentro de los productos comunicativos como algo totalmente popular, y no digo que lo popular sea malo, simplemente bajo un enfoque inadecuado se masifica y se vulgariza. Por ejemplo: en las telenovelas, los actores que fungen como personas de servicio, rateros, vándalos, cholos, taxistas, etc, son personalizados con ropa típica, iconos mexicanos, cultura completamente popular, a la cual se le da un trato completamente etnocéntrico.
Oaxaqueño = chaparrito, morenito, feíto, lacio, etc, etc, etc…
Oaxaca: Benito Juárez ¡ wow! = chaparrito, morenito, feíto, lacio, pero inteligente, liberal, creador de la frase celebre en donde se encuentra la estabilidad de la sociedad, bla bla bla.
Pero pongámonos a pensar, ¿en qué capitulo se le da valor a esto que deja de ser totalmente físico?, quizá sea de mayor agrado pensar en un mundo de caramelo, (vaya tipología indestructible del cuento de hadas) que comprender que lo importante no se basa solamente en el físico sino que existe una mayor riqueza en el conocimiento y una mayor fuente de información en lo real, en lo cotidiano, y en lo que se encuentra lejos de la pantalla.
Desafortunadamente el Mexicano y por supuesto el Oaxaqueño prefiere pasar frente al televisor ¿ 5 horas? Que leer, o al menos salir a conocer un poco mas sobre la realidad, su marco referencial gira en torno a las estructuras creadas por las empresas dedicadas a la venta de estilos de vida, ósea su lucha gira entorno a querer ser delgado, alto, ojos claros, un buen carro, ropa de marca, y en donde el mejor estilo de vida se encuentra en asistir a Sears, Fabricas de Francia, Cinepolis, McDonalds, Burger King, KFC, Italian Coffe, etc.
Esto sumado a la gran cantidad de Oaxaqueños que emigran hacia los estados unidos con el fin de obtener mejores oportunidades de empleo, y es que estas personas al volver vienen impregnadas de el estereotipo anglosajón de estados Unidos. Es fácil observar a muchas de estas personas, dentro de las empresas mencionadas anteriormente , es decir, cuando vuelven a Oaxaca lo único que quieren es mostrar sus pertenecías, venir a la capital y mostrarles a sus familiares las riquísimas hamburguesas que vende Mc Donalds.
Por todo esto pienso que Oaxaca se encuentra inmerso en la economía mundial, no como contribuyente sino solo como consumidor y mientras nuestro marco referencial no se amplíe, no creo que cambie esta posición, seguiremos creyendo que ser Oaxaqueño es algo de lo cual podemos avergonzarnos, pero que si somos oaxaqueños con un pantalón Levi´s, camisa Abercrombie, tenis Adidas, un automóvil BMW, escuchamos música en nuestro iPhone, asistimos a lugares In, tenemos la posibilidad de ser mejor aceptados, mejor vistos y por supuesto tenemos la gran oportunidad de acercarnos al etnocentrismo que flagela nuestra propia cultura.
No estoy en un punto totalmente apocalíptico ante la situación, pues la economía mundial en una mínima parte también ofrece beneficios a los Oaxaqueños, empleándolos, aunque pagándoles la mínima cantidad por su trabajo, ingrediente principal en la sub-política que gobierna el nuevo mercado capitalista, manipulado bajo mandato de los contribuyentes virtuales. Pero como siempre y en todo...hay elementos que contradicen la ideología masificada..
Gracias por las enseñanzas a todo aquel que ha compartido conmigo algo mas que consumismo!